Curso de Capacitación para Instructores del Método Pilates
AL ENTRENAR SE DEBE DISTINGUIR ENTRE "BUENOS" DOLORES, BENEFICOS PARA EL ACONDICIONAMIENTO FISICO; Y LOS "MALOS" DOLORES, DERIVADOS DE UNA LESION O CONDICION MEDICA MAS SERIA AUN.
La fatiga es el descenso temporario de la eficiencia a consecuencia de un esfuerzo; pero el dolor, en general, proviene de un esfuerzo excesivo y perdura por un período prolongado.
DOLORES BUENOS
Al trabajar los músculos para fortalecerlos, éstos experimentan un nivel de estrés superior al habitual y el mismo se percibe como "algo que quema". Esta condición que ocurre durante e inmediatamente después de realizado el ejercicio, es causada por la fatiga muscular (acumulación de ácido láctico y descenso de los niveles de glucógeno) y disminuye con unos minutos o hasta 1 o 2 horas de reposo. La fatiga muscular después de un correcto trabajo físico es signo de que el ejercicio ha presionado los límites de la fisiología individual, pero sin ser destructivo.
DOLORES MALOS
El dolor malo proviene del sobreentrenamiento o como reacción específica de un particular componente del sistema músculo esquelético. La fatiga prolongada por varias horas o días después del ejercicio indica que la fisiología de ese deportista ha sido excesivamente cambiada, y así, las reservas musculares de energía no se recuperan en el tiempo adecuado. Si la fatiga continúa tras un apropiado descanso, puede ser signo de otros problemas médicos como hipotiroidismo, anemia, diabetes, depresión u otros trastornos metabólicos. Los músculos, tendones, ligamentos, cartílagos y huesos son estructuras vivas que reaccionan lentamente al estrés del ejercicio.
Si el estrés intenso es aplicado muy rápido o en forma acumulativa y constante, los músculos no pueden responder, fallan, y aparece el dolor malo. El músculo duele al moverse o al tocarlo, e incluso, puede hincharse. En casos severos las células musculares se dañan al punto de verter su contenido (ej: enzimas) hacia el plasma, indicando la rotura del tejido.
Además del sobreesfuerzo, ejercitar en calor y humedad excesivos, una pobre hidratación y el uso de ciertos medicamentos, pueden gatillar una lesión. El gradualismo en las cargas es la clave para evitarlas.
Más allá de los músculos; tendones, cartílagos y huesos también necesitan una adecuada adaptación al estrés del ejercicio. Las fracturas óseas por estrés son el ejemplo perfecto: cuando la carga sobre ellos se incrementa la respuesta fisiológica es remover hueso de áreas con menos estrés y agregarlo a las áreas más exigidas. Esta respuesta se denomina remodelado. Si el estrés es aplicado demasiado rápido, este remodelado no puede realizarse y se produce una fractura por estrés. Éste dolor se siente en el hueso y puede ser palpado. Si no se trata, el hueso puede fracturarse. Los huesos más afectados son la tibia y el metatarso.
LESIONES AGUDAS
Son los desgarros o esguinces musculares, rotura de tendones, distensión o rotura de ligamentos, fractura de huesos, compresión de cartílagos. Los signos de una lesión seria incluyen dolor severo, náuseas, deformidad e hinchazón, e inhabilidad para mover la zona afectada.
Recordalo: el cuerpo no se hincha o duele sin razón. Estos signos indican la rotura o distensión de algún elemento del sistema musculoesquelético.
PARA TENER EN CUENTA
ALGUNAS CONDICIONES DE "DOLOR MALO" QUE REQUIEREN QUE EL DEPORTISTA CONSULTE AL MÉDICO.
+ se incrementa con el ejercicio
+ perdura días después del ejercicio
+ no desaparece con el reposo
+ afecta la performance deportiva
+ afecta la vida diaria (caminar, dormir)
+ se incrementa a través del tiempo
+ es constante (no intermitente)
+ no mejora con el tratamiento
+ requiere mayores dosis de medicación (analgésicos o antiinflamatorios)
+ despierta al deportista de su sueño
Dra. Patricia Sangenis
Médica cardióloga | Especialista en Medicina del Deporte | Directora del Instituto Deporte y Salud | www.drasangenis.com
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